Frío y Yo
Frío, me desperté pensando en ti. ¿Qué tan importante eres para merecer el esfuerzo de dedicarte un relato, aunque sea corto?
Bajé de la cama sintiéndote intenso penetrándome hasta los huesos.
Me lavé la cara y el agua me recordó que estabas allí, con tus agujas hincándose en mi piel…
